Un ciclo para la vida

Viernes 12 de Junio de 2009

Alejandro González Espinoza

Agonzalez@cph.cl

 

            Qué difícil es objetivar cuantitativamente los aportes formativos que tal o cual estilo pedagógico, programa o proyecto educativo, tiene sobre nuestros hijos. En el caso del Colegio Seminario Padre Alberto Hurtado, el aporte del Segundo Ciclo al desarrollo de los estudiantes entre 12 y 18 años.

 

            Es toda una innovación, casi profética, el unir en un solo ciclo los niveles desde 7º básico a IVº medio. Digo casi profético porque las nuevas tendencias educacionales apuntan a estructurar estos niveles de la manera ya anunciada y practicada por nosotros… humildemente.

 

            Pero también es todo un desafío, y no menor, casi el Everest del intento educativo. Y cómo no considerarlo así, cuando en este período se superponen un estilo pedagógico de nivel “medio”, los jóvenes han trascendido el nivel “básico”, con sus propias formas y estilos. Y una serie de cambios en el propio estudiante, cambios que podemos resumir como bio – psico – socio – espirituales… ¡uffff! La sola palabra es agotadora. Cambios que desde lo evolutivo, por favor sin recelos ante la palabra, preparan para la humana vida adulta, es decir, la vida en comunidad.

 

            Surge la necesidad de preparar a nuestros y nuestras jóvenes para su “estreno en sociedad”, que ritual más sabio aquel. Fomentar en ellos hábitos sociales, estables y fructíferos, para la comunidad y para ellos mismos.

 

            El colegio es, bajo esta perspectiva, un medio ambiente controlado de preparación para la vida social. Una institución que da espacios para el error, sin grandes consecuencias, y para el aprendizaje a través de él. Todo lo que se hace dentro de la institución educativa tiende, desde el breve análisis de este artículo, a cumplir este objetivo. Académicamente, fomentando la responsabilidad y autonomía educativa. Formativamente, ayudando a asumir las habilidades propias, y decantarlas en un proyecto e identidad personal.

 

            Hitos de esta senda son, entre otras:

 

·        Campaña para fomentar la honestidad y el cuidado de artículos personales y comunitarios.

·        Actos cívicos.

·        Fomento de la discusión argumentada.

·        Hacer relevante la participación del estudiantado a través del CEAH.

·        La acogida con sentido reflexivo cotidiano.

·        Campañas solidarias, que van más allá del yo, sino que i negra en un nosotros.

·        Motivación al orden y limpieza personal y comunitaria.

·        Motivación a la participación pastoral inteligente con visión de liderazgo.

 

 

 

Todo ello sin decir una sola palabra de la actividad inherente a la educación, es decir, la actividad académica. Que es el crisol natural para dejar decantar estas competencias sociales.

 

Animemos a nuestros hijos, nuestros alumnos y alumnas, a la construcción de un mundo mejor, que pasa ineludiblemente por la participación social. Animémoslos a construir lazos afectivos resistentes, a construir bases cognitivas sólidas, a construir ideales, en fin, animémosles a construir el Reino de Dios.

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